En aquella ocasión, mientras trazaba mi camino diario, tuve que detenerme al sentir como la calle se estremecía ante esa canción, era la que acompañaba tus recuerdos, aquella que colgaba mi corazón al sol cual trapo mojado y me manchaba el alma con tu nombre. Por un momento, me ausenté de la realidad, presa de aquella suavidad sonora, haciéndome volver una chica de simpáticas facciones que me ofrecía un flyer. Continué mi camino mientras lo miraba con detenimiento, la fecha de apertura coincidía con la nuestra, y el nombre del local también estaba vinculado de extraña manera, entonces recordé que fuimos vecinos, con la diferencia de que tú, vivías en el tejado...
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