Cada grado prohibía a mi mente el poder dar veracidad a los hechos, al principio todo era tan simple que deambulaba entre sueños, al atardecer miré a los demonios que se reflejaban en los espejos, esperando que viniesen a apoderarse de mi alma, la tinta transmutó en agua que mezclada con la ceniza se marchó por el desagüe, dejando secas las raices... sabor otoño.
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Si todo giraba deprisa, fue porque el mundo resuelve los problemas a su manera, sobre nosotros el océano que imagines, para así dejar sin habla al viento porque él nos dejó sin aliento. Cada caricia recuerda aquella larga noche en la que nos delataban gestos, la tinta se mezclaba con el sudor de cada mordisco y al fondo de todo siempre había una ristra de plumas de colores, ya que al fin y al cabo el que dibujaba en la arena de tu piel siempre fui yo...
...porque te limitaste a imitar lo aprendido, entonces descubrí que el sonido se hace más delicado con el paso del tiempo, ya que la suma del metro cuadrado, es simple polvo de hadas, el que depositado en las costras de mis recuerdos te devuelven al final de cada sonrisa de nata, para saborear la última gota de ácido.
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