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Los kilómetros sumaban experiencia al motor que impulsaba todo esto, consumía sentimientos con cada explosión interna, el sentido común, agonizaba abatido entre los pistones que dirigían un ejercito de bujías ardiendo, las válvulas respiraban el polvo que había bajo la cama, distribuyendo movimiento en distintas direcciones, cambiando el aceite por tinta, cargó el deposito de sueños, trazando un tortuoso camino de piedras. Desde aquel día, que acogió a un BIC, que pedía limosna en el metro de Legazpi, para así sentir el calor de la fricción con el folio, era su cantar favorito, su danza prohibida, sierva y presa de una mente maldita.

Mirar a través desde aquel trono, era saciar ganas de volar, sentirse libre en tu propia jaula chapada en oro, donde la rutina, alquiló parte de ella, concretamente cada crujido del parqué, y todas las exclamaciones pronunciadas, enviándole la factura a una paloma mensajera, que escapó al mar, ya que nada tenía sentido y carecía del terciopelo que ofrecen las plumas, atrapé la luz que se reflejaba en tu mirada, en la botella que tiró al mar, mientras cada marisopla se congelaba tras un cristal violeta...

Observando el camino, manteniendo la distancia, la constancia es la técnica del semblante, ya que los corazones, hacen que mueren, pero en realidad estan recomponiéndose, para renacer una vez más...

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Las horas en las nubes articulan movimientos destinados a bailar cuando el viento sopla, busca razones entre las hojas del parque, entre los crujidos del parqué y compra el porqué en cada escalón, ya que la dulzura era sólo otra factura a fin de mes, el hielo diluía las cenizas de otro tiempo y cada pensamiento orientaba miradas a un infinito inexistente, pero el tiempo me contó al oído que las prisiones forman parte del humano y que donde quiera que valla, los barrotes irán con él...

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La casualidad, el azar, el destino, la sinfonía del momento justo, te puso frente al 14mm, que repetía realidades sin cesar, encerrado en el misterio que resolvieron las miradas que sostenía la música, pues debías sentir el tono del mar en cada acto presentado por las dudas, las palabras no fueton invocadas en el orden correcto, ni en el momento oportuno, pero el viento llamó a la puerta de las lágrimas para desahuciarlas de su hogar... 
...danzamos al son que marcaba cada deseo y saltamos al pozo que cumplía realidades dejando atrás al lastre que pendía de un cable junto a un zapato usado, desde entonces los sueños fueron de vainilla, pues el pesar de la niebla en el camino lo usó la realidad, en un mundo en forma de ceniza, donde tus caricias de terciopelo y besos susurrados al oído de los sentimientos, diseñaron viajes oníricos expresados en lienzos, donde residen los pigmentos que forman la base...

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Reflexiono entre los sueños de noches descarriadas del control, donde existen sonidos condenados a ahogarse  y cada pétalo eran muecas en las costuras. La absorta cacería que me obsesionaba no era más que las dudas presionando mi conciencia y la carencia de condena, una sonrisa para la tinta que levitaba...

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Todo gira sin que seamos conscientes de los tonos grises que conllevan cada acto, cada sensación amarga oculta en una sonrisa, los segundos persiguen al poeta, tallando cada sensación en un testigo mudo; al fin y al cabo de 180 minutos se logran giros similares, las lágrimas son cuchillas, pese a todo lo que queramos esperar de una mirada furtiva, el camino acabó y mi lugar no se distingue entre la maleza.