19

Un día cualquiera levanté la persiana esperando encontrar una razón que impulsara mi corazón hacia el límite visual que marcó tu mirada, me sinceré con mi alma y continuando la situación, aparté de la partida a la reina, para que el peón pusiera al rey en jaque...

Entonces, la noche le dijo a la luna dónde te encontrabas, bajo la contemplativa de miradas indiscretas, los números sólo apoyaban la tesitura de las palabras y cada gesto delataba acontecimientos. El fondo de cada vaso me dictó lo que debía hacer, pero el vértigo me enseñaba el precio de los precipicios y en sueños me contaste las verdades que escondían las sombras. La casualidad unió dos causas perdidas, acusándolas de sobrepasar la velocidad de las señales sociales y las razones se suspendían, levitando entre tazas de capuccino que siempre estaban listas a la hora seleccionada. Para así, marchar a la hora en la que Cenicienta huía, ocultando cada verso tras un cartón inerte, pero supongo, que es la factura de la soledad...

18

Fuera, diluvia y mi mente me lleva a recónditos lugares dónde ni siquiera sé si realmente estuve o fueron soñados, pero incluso en esas condiciones, pasé por allí mientras llovían pétalos de rosa sobre los más pobres corazones,  y en el instante en que cada paso impulsaba mi alma entre las yedras de la memoria, el silencio momentáneo de un pestañeo alzó la voz de aquella persiana, la que fue tu ventana, casi me asusté cuando vi que no eras tú.

Tras tu totalmente comprensible huida, abandoné a mi ser para reencontrarlo en una cuneta, pero ahora sólo es un punto de vista bajo un balcón y supongo que para ti solo es una estupidez, pero para mí existen sensaciones agradables...

17

Cada vez que le ordenaba a Youtube que encontrase mi vía de escape, hacía que mi mente diese un giro de 360º, y volvía aquel recuerdo a mi mente ilustrando sonrisas en un lienzo con tinta mojada en sudor, extraído directamente de tu espalda. Sentía como si cada nota musical me acercase un segundo a aquel día, en el que las miradas fueron niños en desolados campos de tiro, tu mera presencia me alteraba de extraña manera, pues si te acercabas mi alma caminaba entre las nubes de los reflejos que regalaba tu pelo, tus palabras eran la melodía que acompañaban a la poesía de tus labios y tras cada gesto fugitivo  se escondía el deseo de mezclar nuestra droga, fusionar dos personas escapando a otro lugar...Mi estado desencadenó en sentido común, pues a cada paso que daba más te ocultabas tras la sombra de tu mirada de hielo, sabías que existían sonrisas k iluminaban un mundo, pero el miedo era el temperamento perfecto para la estancia terráquea, supiste que cada una de tus caricias estimulaban mi sistema nervioso hasta estremecer mi ser al completo...mas no escapaste, pese a todo el bombo continuaba siguiendo a la claqueta unido con la voz de tus susurros, para que al minuto 4:20, múltiplo casual de ese día, cayese en la cuenta de tu eliminación, pues el viento se lleva las cenizas del incienso que aromatizaba mi vida, ya mi almohada no huele a ti, porque comprendí que tú escondías más de lo que ví...

16

Tus besos tenían el sabor que deseaba, cada palabra dicha era casi una caricia para mi persona y tu cuerpo una conjunción de sueños prohibidos, juraría que la fusión podría acercar la locura al más valiente o lograr la mayor proeza del más sinuoso. Tu perfume embriagaba mi organismo hasta llevarme a caminar por angostos senderos presa de mi laberinto personal, pero tejiste cada camino a tu imagen y semejanza, supongo que con aquella cadena que colgaba de tu cuello, además  pesaba demasiado y no te dejaba levantarte tanto como siempre quisiste, por eso mis ojos te miraban siempre que tú no lo hacías y aunque forjé en dulce cada momento, tu piel era metalizada mientras engarzaba sueños a tu corazón de cristal...
P.D: ElQuinzeLaniñabonita… Por tí…
Luis Díaz Cana…
Siempre conmigo  y yo contigo

15

El humo tenía el sabor de la distancia y cada beso, el miedo que esconde un niño a la oscuridad. La luz nos acechaba bajo la atenta mirada de una rata de curioso nombre y comportamiento, ya que el sentido común escapó al verte y mi mente escupió al viento tantos deseos prohibidos, que mi boca no pudo pronunciar palabra. El devenir de la situación nos envolvió en ámbar, presa de la alfombra árabe que presidía la comunicación del sudor, guiado por el titiritero que tallaste en fuego. Miel era el sabor de cada mirada, que conjugado  con tus ojos eran la sustancia que envolvía mi calma acelerando pensamientos y suavizando gestos. Entonces mi alma escapó por la ventana, al ver el cielo azul y radiante, porque estar vivo, suponen latidos  por segundo, que a veces, solo a veces suenan al unísono...

14

Tu voz era el acompañamiento perfecto sumergido en la oscuridad de una noche maldita, pues cada palabra me insinuaba una mirada y tus gestos eran presa de mi imaginación. Pensarte era un sueño prohibido en el cielo de mi paladar, porque empezaba a ser indispensable tu acompañamiento, porque nunca tuve miedo a saltar al vacío, porque construía sueños con tus cimientos, porque Sí... La noche anterior me fue imposible dormir, incesante la espera de ese metálico tacto que sólo tú me brindabas, entonces apareció tu espíritu en forma de rabia soñada que se mecía al viento, pero dejaste de manifestarte, tanto que tu cuerpo ahora decora las paredes de mi mente...

13

Trece ladrones invadieron el alma de un poeta mientras escribía, presa de un amanecer prohibido, pues ante aquellas farolas el susurro de tus caderas era la sinfonía de un bajista en la cima del mundo. Las miradas, un simple aleteo de mariposas en el estómago y las estrellas los únicos testigos de los pecados cometidos, entonces el viento dió otra vuelta más de tuerca al caprichoso destino que nos acechaba. Dándonos paso a otra galaxia, donde volé tan cerca del sol que derretiste la cera de mis alas...

Pues el final de un día no marca otra cosa que el principio del siguiente, cada susurro no es más que meros recuerdos dibujados a fuego lento en un corazón latente y tu pesar, las cadenas que atan mi mente...

Aparentemente, el mundo vuela bajo nuestros pies, sin dirigirnos la mirada ni por el retrovisor del destino...