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Fuera, diluvia y mi mente me lleva a recónditos lugares dónde ni siquiera sé si realmente estuve o fueron soñados, pero incluso en esas condiciones, pasé por allí mientras llovían pétalos de rosa sobre los más pobres corazones,  y en el instante en que cada paso impulsaba mi alma entre las yedras de la memoria, el silencio momentáneo de un pestañeo alzó la voz de aquella persiana, la que fue tu ventana, casi me asusté cuando vi que no eras tú.

Tras tu totalmente comprensible huida, abandoné a mi ser para reencontrarlo en una cuneta, pero ahora sólo es un punto de vista bajo un balcón y supongo que para ti solo es una estupidez, pero para mí existen sensaciones agradables...

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