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Te volví a ver y en tu mirada, ya no había luz, porque no le buscabas la forma a las nubes, las comparaste con algodón de azúcar y, al tacto, todo era suave, pero ahora el ácido sostenía al valor, el humo adornaba el misticismo y tú yacías intacta, ante la podredumbre de cada instante, a sabiendas de que la realidad huía entre los decibelios que nos atormentaban, escapando a cualquier otra parte. El resultado, fue la falta de carisma, de sentido, de vida, porque la nostalgia se fuma mezclándola con palabras y heridas, olvidando que el vaso, ya estaba vacío. Ahora solo luciérnagas, habitan el camino, para poder sustentar las semillas de otro tiempo, creciendo como tú, viviendo en el aire...

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